13 de diciembre de 2017

¿Qué aporta al aula el Pensamiento Computacional?

La capacidad de abstracción, de encontrar patrones, de ordenar de manera operativa y de identificar los componentes de un problema son habilidades sobre las que trabaja esta metodología. No están necesariamente vinculadas con una computadora y pueden aplicarse a diversas situaciones.

No ser solo consumidores de tecnología sino creadores de los artilugios. Esta es una de las premisas para introducir en las escuelas el Pensamiento Computacional, un sistema de pensamiento que surge de la computación, pero que cruza sus fronteras para universalizarse e impartirse como un método que brinda a los estudiantes nuevas capacidades que les ayudarán a entender el vertiginoso mundo digital que habitarán en el futuro.

Conocer la lógica de la computadora y cómo funciona ─no solo saber cómo usarla─ permitirá a los más jóvenes el dominio de tecnología que aún no ha sido inventada. El Pensamiento Computacional es un concepto emergente que se entiende como una manera de pensar que no se restringe al código, la programación y la computadora, sino como un sistema para aprender a pensar de manera distinta y complementaria.

A diferencia de lo que el imaginario colectivo supone, pensar como un ingeniero en computación va más allá de programar una computadora; se necesitan destrezas para resolver los problemas que se plantean para esa programación.

El Pensamiento Computacional es un concepto emergente que se entiende como una manera de pensar que no se restringe al código, la programación y la computadora. En este sentido, los estudiantes aprenden razonamiento lógico, pensamiento algorítmico y técnicas de resolución de problemas, todos conceptos y habilidades valiosas más allá del área específica de computación. Además, aprenden a expresar sus ideas, creatividad, habilidades de diseño y resolución de problemas. La propuesta integra también las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática, por su sigla en inglés), Aprendizaje Basado en Proyectos y trabajo con material concreto.

Con estas habilidades, que no son exclusivas del Pensamiento Computacional pero que se encuentran inexorablemente en este, los estudiantes tienen la posibilidad no solo de aprender a programar, sino de entender cómo funcionan los distintos lenguajes computacionales y, por tanto, entender cómo funciona la computadora. Al mismo tiempo, los estudiantes pueden aplicar este sistema de pensamiento a otros problemas, no solo a los relacionados con la informática.

Al igual que el método científico o la filosofía, que se enseñan en las aulas para que los estudiantes tengan conocimiento de estos saberes al margen de que no vayan a dedicar su vida profesional a estas disciplinas, añadir el Pensamiento Computacional a la capacidad analítica del niño le servirá para generar otras capacidades. A su vez, estas nuevas herramientas se enseñan en un entorno que fomenta el trabajo colaborativo. El docente no solo evalúa que el código se haya hecho correctamente y la capacidad de resolver los problemas que tuvieron los estudiantes, sino cómo negociaron con otros y cómo lo resolvieron colectivamente.

Numerosos países han comenzado a trabajar con esta innovadora caja de herramientas en las escuelas. En Uruguay, Plan Ceibal busca acercar una modalidad de trabajo que facilite a los docentes la incorporación del Pensamiento Computacional al aula. Durante 2017 se implementó un proyecto piloto y nuevos centros se sumarán en 2018.

Participa del MOOC de Pensamiento Computacional para docentes de todos los subsistemas de la ANEP, que se desarrolla en la plataforma CREA.

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