22 de febrero de 2021

2a edición de Verano Ceibal

Doce centros de Media de Montevideo y Canelones participaron este 2021 de la iniciativa que extiende el año educativo y propone un nuevo ambiente de aprendizaje en el verano, con actividades culturales, artísticas y recreativas. ¡Mira el resumen aquí!

Verano Ceibal surgió en febrero del 2020 como un plan piloto en dos liceos de la periferia de Montevideo con la finalidad de ofrecer una propuesta educativa en zonas de contexto social vulnerable, donde el acceso a la oferta cultural, artística y recreativa es escaso durante esta época del año.

Una de las consignas de esta iniciativa -que se presenta como una oportunidad de innovación educativa que desmitifica el supuesto de que no existen actividades pedagógicas durante el verano- fue viabilizar un diferencial respecto a las actividades curriculares que se realizan durante el resto del año. Así, se invitó a salir del aula, interactuar con pares e involucrarse en propuestas activas que generan motivación y participación.

Una edición singular

En esta segunda edición participaron doce centros educativos de CES y CETP, en Montevideo y Canelones, y debido al contexto de pandemia, la propuesta cobró especial importancia, ya que los grupos de estudiantes a los que estuvo dirigida (1er año) tuvieron muy poca actividad presencial el año pasado. De esta manera, el espacio ofrecido por Verano Ceibal se convirtió en una oportunidad de socializar con pares y generar vínculos que se vieron muy afectados durante el 2020.

Además, desde Plan Ceibal se contempló que en un año tan particular es una necesidad abrir los centros educativos e invitar a estudiantes, docentes y familias a encontrar un espacio de contención en el que apoyarse para enfrentar la situación.

En esta ocasión, la consigna fue similar, más aún después de un año de clases virtuales: se propuso a cada estudiante realizar actividades que le permitan expresarse, interactuar con sus compañeros y compañeras y sobre todo mitigar la desvinculación del sistema educativo, uno de los efectos más preocupantes que la pandemia ha traído como consecuencia. Por este motivo, a través del personal de los centros educativos, se invitó especialmente a estudiantes que puedan haber tenido poca participación durante el año o que incluso hayan abandonado los cursos.

Verano Ceibal se convirtió entonces en un instrumento para paliar las circunstancias, ofreciendo contención, una oportunidad educativa y recreativa para volver al centro educativo, en un ambiente seguro, donde las familias pueden confiar en que sus jóvenes cuentan con compañía y realizan actividades enriquecedoras.

Propuesta 2021

La oferta de actividades incluyó talleres brindados por Plan Ceibal: robótica, drones, placas programables, pensamiento computacional, pero también una serie de talleres pensados para trabajar competencias transversales: economía circular, uso responsable de Internet, educación socioemocional. En esta misma línea estuvieron los talleres que ofreció la Dirección de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC): educación intercultural, derechos humanos, educación en género, educación ambiental, ajedrez para la convivencia.

Otros organismos participantes fueron la Dirección Nacional de Cultura por medio del programa Usinas Culturales y los Fondos de Estímulo a la Formación y Creación Artística (FEFCA), y la Intendencia de Montevideo, a través del programa Cocina Uruguay. En este sentido, Verano Ceibal ofició también como un articulador de diversas propuestas educativas, culturales y artísticas, que muchas veces no encuentran espacios de visualización durante esta época del año, pero que a través de esta iniciativa se potencian mutuamente cada una desde su ámbito de acción.