Fotomontaje: creación de una nueva realidad

Las imágenes, los objetos, los ambientes y espacios, de muy diversos tipos y formatos, ya sea para la información, el aprendizaje, el trabajo o el ocio, de modo análogo a las palabras, no solo representan al mundo, sino que también nos lo descubren, seleccionan, organizan y enjuician. A través de las imágenes pensaremos lo bueno y lo malo, lo normal y lo extraño, lo que nos es propio y lo que nos resulta ajeno. Incluso para reconocer y para valorar nuestro propio cuerpo acudimos a imágenes y no solo a las del espejo, sino a las de todos los cuerpos que hemos visto e imaginado.
El mundo, inundado de imágenes, determina las consideraciones culturales populares de una comunidad en procesos educativos formales.
Los avances tecnológicos impregnan todo el quehacer cultural, visual y artístico: los videoclips, las realidades fragmentadas, los juegos electrónicos, Internet. Todo se construye en una realidad paralela con la que se interactúa.
El conocimiento artístico es de naturaleza simbólica denotativa, no lineal y se adecua a esta nueva forma del conocimiento: holístico, creativo, fragmentario, no lineal. Los conceptos de collage y apropiación propios del arte contemporáneo adquieren una dimensión nueva en los medios. Se presentan múltiples realidades y lecturas del mundo que a veces se solapan y se conjugan.
En el ciberespacio digital el espacio y el tiempo se diluyen y la acción (interacción) crea nuevos significados instantáneos. La creación implica acción y tiempo en espacio real.
En definitiva, se trata de experiencias que contienen un fuerte componente estético que, irresistiblemente, atrae. Las artes visuales generan formas visuales que implican maneras de representar el mundo y la experiencia.
Todo arte es conceptual y todo arte tiene sentido en una cultura o grupo cultural que lo genera y lo valida. (Gombrich)

Autor: Miriam Leal