papel del docente


Las funciones del Maestro en esta área son fundamentalmente dos: la motivación de los procesos de representación y de expresión y la evaluación de los mismos. Las mismas deben ser el centro de la labor.

La visión de conjunto de la materia artística debe guiar los esfuerzos docentes de manera que el alumno entienda el arte como una parcela amplia en la que se dan cita diferentes actuaciones, todas ellas relativas al ámbito artístico.

Es necesario, entonces, que el docente se sienta comprometido e identificado con la labor artística y contar con una sensibilidad estética y una actitud creativa que lo configuren como maestro de artes plásticas.

No exige que sea un “artista” pero sí que reúna las condiciones básicas que le permitan desarrollar su trabajo en el aula escolar.

Una línea, una pincelada, un ritmo, es una palabra, una emoción que el niño transmite; las relaciones que el maestro establezca con él serán un factor positivo y contribuirán a un lenguaje artístico más fluido y natural.

El planteamiento es el de alentar cada uno de estos aspectos en la formación del maestro practicante.

El punto de arranque para iniciar un trabajo adecuado de cara a la educación artística ha de ser el respeto a las cualidades personales y a la expresión particular de cada niño.
 
 
 
 

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